Menos producción de leche, impacto en la condición corporal, salud reproductiva y mamaria en el rebaño lechero, como también el desarrollo futuro de las vaquillas son una parte de las complicaciones que puede provocar el estrés calórico.
Al contrario de lo que hasta hace algunos años se planteaba, el cambio climático ha incidido en que este tipo de episodios afecte a los sistemas productivos del sur de Chile. Es por eso que investigadores y especialistas nacionales están desarrollando conocimiento para el sector lechero nacional y compartiéndolo con los productores.
“Manejo de Estrés Calórico en Vacas Lecheras” fue el nombre del seminario que organizó la empresa Coagra, en colaboración con el Consorcio Lechero, donde se puso en común los avances sobre el estrés calórico, que es la combinación de alta temperatura con alta humedad, lo cual puede provocar problemas de bienestar y de salud en el rebaño, impactando su productividad.
El cambio climático ha provocado que este tipo de episodios puedan ocurrir a menudo, incluso en el sur de Chile. Es por eso qué, desde el área de Producción de Leche del Consorcio Lechero, se ha impulsado y apoyado la generación y difusión de información sobre el tema hacia los productores lecheros y sus asesores.
“Tanto a nivel de potrero, patio de alimentación y patio de espera, la recomendación es que el rebaño debe tener sombra y agua suficiente para mitigar las complicaciones que le puede traer el estrés calórico, ya sea en producción de leche a pastoreo como en sistemas confinados”, destaca la coordinadora del Área de Producción de Leche del Consorcio Lechero, Alejandra Viedma. En 2015, recordó, la visita del especialista israelí Israel Flamenbaum a Chile, invitado por el Consorcio Lechero, impulsó el conocimiento sobre el tema y lo puso en la agenda productiva nacional, con reuniones técnicas con productores lecheros en el sur de Chile.
Para el Dr. Sergio Iraira (Inia Remehue), este fenómeno está presente en el Sur de Chile, donde cerca del 30% de la totalidad del verano se dan las condiciones para que se presente. “Ocurre principalmente durante enero, febrero, la mitad de diciembre y otro cuarto del período en marzo. Tiene impacto productivo, nutricional y reproductivo, por lo que tenemos que tomar cartas en el asunto. Eso significa tener sombra en los patios de espera en las lecherías; sombra en los potreros; agua, en que el consumo de agua sube en un 40% de lo que consume la vaca, agua limpia y fresca; comida lo menos fibrosa posible: aquí entran muy bien los cultivos suplementarios, que tienen una digestibilidad muy alta, por lo tanto, son forrajes que no generan calor endógeno y no agravan la situación de estrés calórico de las vacas”. Además, recomienda el uso de sales minerales y, recuerda, no sólo preocuparse de la vaca en producción, si no que también de las vacas secas, ya que el estrés calórico generará terneros de menor peso, con inmunidad más baja. Y, las vaquillas que nacen en esta época, si no se manejan adecuadamente, pueden tener una merma en la producción en la primera, segunda y tercera lactancia.
El objetivo de aprovechar al máximo la superficie predial ha generado que se haya talado muchos árboles en los campos. “Eso hoy nos está pasando la cuenta: Hoy necesitamos sombra para nuestras vacas en el potrero. El estrés calórico se puede empezar a manifestar desde las 12:00 PM y se mantiene hasta las 19:00 horas. En la lechería en los patios de espera, lo mínimo que podemos tener es sombra con malla”.
En aquellos potreros donde no hay sombra natural, la recomendación de Iraira es tener sombreaderos móviles, que son estructuras de fierro de 4 m de alto, que sea movible y permita moverlo en la medida que se va avanzando en el pastoreo. Entre 2 estructuras, por ejemplo, podría ponerse una malla raschel y aumentar la capacidad de protección de vacas. Es el método más simple y, de acuerdo con Iraira, se paga en la temporada con creces gracias al aumento de producción que financiará este sombreadero. Se preñarán más, tendrán más producción y, muy importante, se evita la reducción de los sólidos en la leche, ya que el estrés calórico también provoca esta caída.
APLICACIÓN
Enrique Bombal, especialista en Bienestar Animal de DeLaval, contó que los resultados de este trabajo interdisciplinario entre las instituciones como este proyecto FIA “tuvo como resultados principales un diagnóstico de la realidad de lo que está sucediendo con el estrés térmico a nivel país en las 8 macrozonas productivas, con esto hemos podido determinar cuáles son los factores de riesgo para cada zona y también hemos podido plantear cuáles serían las mejores opciones para mitigar el estrés térmico en cada una de estas zonas y cómo lo aplicamos en cada sistema productivo”. Destaca este punto, debido a que no es lo mismo un sistema pastoril que uno con estabulación, por lo que las soluciones son distintas.
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